¡Después de ocho años con T‑Business, la hacienda me cayó encima! Te cuento cómo lo solucioné y cómo T‑Business me echó una mano
add_circle Pros
- Precio competitivo y totalmente transparente, con una relación calidad‑precio que se siente justa para cualquier pequeño negocio que quiera controlar sus gastos.
- Contabilidad 100 % online, accesible las 24 horas del día desde cualquier dispositivo; la app móvil es tan cómoda que puedes revisar tus ingresos mientras tomas un café.
- Respuesta del soporte en menos de dos horas durante el horario laboral, siempre con un tono cercano y dispuesto a ayudar, lo que evita que los problemas se conviertan en sanciones.
- Apertura de cuenta corriente en menos de una hora: el proceso es rápido, sin papeleo engorroso, y la cuenta queda operativa al instante para recibir pagos.
- Interfaz de banca internet sencilla y una app móvil que se maneja con un par de toques, sin menús confusos ni pasos innecesarios.
- Resolución rápida de incidencias fiscales, evitando multas y sorpresas desagradables en la declaración de la renta.
- Reportes automáticos que generan los libros contables y la declaración de impuestos con solo pulsar un botón, ahorrando horas de trabajo manual.
- Actualizaciones frecuentes que mejoran la seguridad y añaden funciones útiles, manteniendo la plataforma al día con la normativa fiscal.
- Posibilidad de exportar datos en formatos CSV y XML, lo que facilita la migración a otros sistemas cuando sea necesario.
remove_circle Contras
- Horario de atención al cliente limitado al horario de oficina; si surge una urgencia fuera de ese rango, la respuesta puede tardar más de lo deseado.
- Integración incompleta con algunos softwares de facturación populares; hay que exportar los datos manualmente, lo que añade un paso extra al proceso.
- Algunas actualizaciones de la app generan pequeños bugs temporales que alteran la visualización de los datos, aunque suelen corregirse rápido.
- Falta de asesoría personalizada para casos fiscales complejos; el soporte es genérico y no sustituye a un asesor especializado.
- El portal web a veces se vuelve lento en periodos de alta demanda, lo que obliga a esperar unos minutos antes de poder acceder a la información.
- Documentación de ayuda en español todavía escasa y poco detallada, lo que obliga a buscar respuestas en foros o en la versión en inglés.
- Procedimientos de devolución de cargos pueden resultar engorrosos y lentos, con varios pasos y la necesidad de adjuntar documentación extensa.
- El soporte no está disponible los fines de semana, lo que puede ser un problema si surge una incidencia justo en esos días.
- Algunas funcionalidades avanzadas solo están disponibles en planes premium, lo que implica un coste extra para usuarios que necesiten esas opciones.
Galería










Editor's Summary
Después de ocho años sin sobresaltos con T‑Business, una auditoría inesperada de Hacienda me dejó con el corazón en la mano y sin dormir ni una sola noche. Al principio pensé que mi confianza ciega en el "abogado" interno de la plataforma se iba a desmoronar, pero el equipo respondió con una rapidez que me dejó sin palabras. En menos de dos horas ya estaba hablando con un agente que, con una actitud cercana y muy amable, me explicó paso a paso qué debía hacer. La app móvil me permitió revisar la contabilidad desde el sofá, mientras el portal online me daba acceso a los libros en tiempo real, lo que evitó que los cargos se dispararan. Abrir la cuenta corriente fue tan sencillo que lo terminé en menos de una hora: solo subí mis documentos, firmé electrónicamente y, ¡listo!, la cuenta operativa estaba activa. El precio resultó muy acorde con la relación calidad‑precio, algo que valoro mucho cuando tienes que controlar cada euro. Claro, hubo momentos de frustración: la integración con mi software de facturación se quedó corta y tuve que exportar manualmente, y algunas actualizaciones de la app provocaron pequeños fallos visuales. Pero la atención al cliente, siempre disponible y con respuestas en menos de dos horas, y la agilidad para resolver incidencias fiscales, me convencieron de que T‑Business sigue siendo una opción de fiar para cualquier autónomo que busque tranquilidad fiscal y una gestión sin complicaciones.
Specifications
¡Hola, querido lector! Hoy me siento con la energía de quien ha vivido una montaña rusa de emociones y quiero compartirte mi historia con el servicio Т‑Бизнес, tal como lo dice el título: soy esa emprendedora que, tras años de tranquilidad, se encontró de repente con una serie de complicaciones fiscales que casi me hacen perder la cabeza. En medio de todo, la culpa la fui echando a mí misma, a mi confianza ciega en el sagrado “avó” que, al final, no funcionó en absoluto. No solo terminé bajo la lupa del inspector de Hacienda, sino que también vi cómo se me escapaban los pesos sin que yo pudiera detenerlo. Ahora, paso a paso, te relato los pormenores de lo que pasó y cómo logré salir adelante.
Cómo empezó mi experiencia con Т‑Бизнес
En el tranquilo año 2017, decidí dar el salto y abrir mi propio negocio como autónoma, lo que naturalmente implicaba abrir una cuenta bancaria para la empresa. Me puse a comparar las condiciones de varios bancos, buscando la mejor relación calidad‑precio y los servicios que realmente me fueran útiles en el día a día. Algunas entidades me cerraron la puerta sin darme ninguna explicación, pero Т‑Бизнес (Tinkoff) me recibió con los brazos abiertos y una sonrisa virtual que me dio confianza al instante. Lo que más me llamó la atención fue el costo de mantenimiento: 490 rublos al mes, una tarifa que, para mi sorpresa, sigue exactamente igual en 2025, sin sorpresas ocultas. Además, la posibilidad de transferir dinero desde la cuenta de la empresa a mi tarjeta de débito directamente desde la app del Т‑Банк resultó súper práctica, porque me ahorraba tener que entrar a la web del banco cada vez. Las transferencias eran gratuitas hasta cierto límite; cuando lo superé, activé la suscripción Premium para evitar cualquier comisión inesperada y mantener todo bajo control.
Antes de abrir la cuenta, pasé horas hablando con la consultora del banco, aclarando dudas y pidiendo información detallada. La chica respondió a todas mis inquietudes de forma clara, sin tecnicismos que me dejaran más confundida, y el día de la apertura llegó puntual al lugar acordado, hizo el trámite en cuestión de minutos y sin contratiempos. Desde entonces, en todos mis contactos con el servicio para empresas de Т‑Банк, nunca he encontrado un problema irresoluble. La cuenta y el soporte siempre han funcionado de maravilla, escuchando mis preguntas (por más tontas que parecieran) con una paciencia que a veces parece de otro planeta y ofreciendo soluciones al momento. Por eso, no entiendo por qué algunos dejan una o dos estrellas; a mí le doy cinco sin pensarlo dos veces.
Un vistazo a la contabilidad online de Т‑Бизнес
Al abrir mi negocio, presenté la solicitud para pasar al régimen simplificado del 6 % de ingresos, tal como lo exige la normativa. También contraté una consulta paga con un contador externo, que me explicó paso a paso cómo cumplir con los tributos sin perderme en tecnicismos. Todo resultó bastante sencillo, sobre todo porque la plataforma de contabilidad online de Т‑Бизнес se encargó de llevar mi registro contable y mis aportes sin que yo tuviera que mover un dedo. El dinero llegaba a la cuenta corriente y el sistema calculaba automáticamente cuándo y cuánto debía pagar a Hacienda, lo que me quitó una carga enorme de encima.
Me encantó esa contabilidad online: el servicio me avisaba con antelación de los próximos cargos, generaba las órdenes de pago y hasta rellenaba las declaraciones por mí. Cada año imprimía dos copias de la declaración y las llevaba a la oficina tributaria, pero la mayor parte del trabajo ya estaba hecho en la plataforma. No tuve que revisar nada, todo estaba centralizado en mi única cuenta del Т‑Банк, y la herramienta lo veía todo y hacía los cálculos por mí, sin margen de error. Lo mejor de todo es que, durante los siete años que llevo usando este servicio, todas mis declaraciones fueron aceptadas sin objeciones. Y, como broche final, la contabilidad online es completamente gratuita. ¡Una auténtica maravilla que me hizo sentir que estaba usando una herramienta de primera clase!
Yo misma habría escrito una reseña detallada de este servicio, aunque no sé cuánto detalle tendría sentido, todo funcionó como una partitura, sin fallos ni errores. Estaba realmente satisfecha. Pero en 2025 algo se salió de control...
¿Qué ocurrió en 2025 y por qué la autoridad fiscal “me buscó”?
Quiero dejar claro que siempre pagué mis impuestos y las aportaciones al fondo de pensiones (hoy llamado fondo social) de forma puntual, tal como me lo calculaba mi contabilidad online. Nunca intenté evadir, “jugar” con los números ni nada por el estilo; todo lo hacía a tiempo y sin rodeos. Todo iba bien, hasta que en 2023 decidí probar a vender en Ozon, tema del que ya hablé en otra reseña (dejo el enlace al final). En ese momento ya circulaban en internet debates sobre cómo calcular correctamente los impuestos de los ingresos provenientes de Ozon. Algunos decían que bastaba con aplicar un 6 % sobre el ingreso que llegaba a la cuenta bancaria, mientras que otros insistían en que esa forma era incorrecta y que había que analizar los reportes del marketplace y calcular el impuesto sobre otro monto, antes de los descuentos de Ozon. Para alguien ajeno a la contabilidad, todo eso se parecía a matemáticas avanzadas y no entendía nada, lo que me dejó con una sensación de incertidumbre constante.
¿Llevé la contabilidad mal?
Pueden pensar que soy una tonta (quizá lo sea, sobre todo en temas tributarios), pero confié en mi contabilidad online, que no me falló durante siete años y calculó mis impuestos al pie de la letra. Si hubiera cometido algún error, el problema habría aparecido mucho antes, pero todo estaba impecable. Todas mis declaraciones desde 2017 fueron aceptadas sin inconvenientes, la de 2023 (cuando ya vendía en Ozon) también fue aprobada por la autoridad fiscal. Pero con la declaración de 2024 comenzaron los problemas. La entregué en papel en la oficina de impuestos en marzo. Desde entonces, silencio total, nada de respuesta ni de acuse de recibo; yo confiaba en que todo seguiría su curso habitual. Sin embargo, un día recibí una notificación de la contabilidad online del banco indicando que, según las nuevas normas, ahora debía enviar al organismo tributario una notificación electrónica de que había pagado el impuesto. ¿Cómo es posible? ¿Acaso no ven que ya lo pagué y por qué? Y, según ellos, si no presento esa notificación, me van a imponer una multa. Por supuesto, como contribuyente responsable, no podía permitirlo.
Firma electrónica
Para presentar esa notificación era necesario generar una firma electrónica. Mi atento servicio de contabilidad online me explicó todo, me ofreció elegir la oficina donde recogerla y pagar el trámite directamente desde mi cuenta T‑Business. ¿Cómodo, no? De nuevo me sentí agradecida con el servicio por su diligencia y, sobre todo, por la gratuidad de la información; si no fuera por ellos, jamás habría sabido de esas novedades que el Estado nos impone a cada paso.
El costo de la firma fue de aproximadamente 3000 rublos, no recuerdo el número exacto, pero la cifra quedó grabada en mi mente como un recordatorio de que incluso los trámites “gratuitos” pueden tener un precio oculto. La recogí y, en breve, envié la notificación tributaria desde mi computadora. Y entonces empezó la verdadera montaña rusa…
Cisne negro
Resulta que mi firma electrónica no solo sirvió para enviar ese papelito confuso, sino que, sin darme cuenta, abrió toda una caja de Pandora que nadie me había advertido que existía.
Al tercer día de haber enviado la notificación, la agencia tributaria se activó; resultó que no son esos empleados silenciosos que murmuran frente al monitor, sino unos verdaderos tiburones financieros, diría yo. No voy a alargar la historia: llegó a mi bandeja el “correo de la felicidad” de la hacienda, y para abrirlo tuve que volver a insertar mi firma electrónica en el puerto del ordenador, como si fuera una llave que abre una puerta que nunca pensé que existía.
En la notificación decía que, tras revisar mi declaración, habían detectado una deuda pendiente. Y, como si fuera poco, me dieron cinco días para presentar una declaración corregida y una montaña de informes que, a primera vista, parecían imposibles de compilar.
A continuación les copio el texto completo entre comillas, tal como lo recibí en mi correo:
Al analizar el extracto bancario de las operaciones en la cuenta, se detectó una discrepancia de -352 031,84 rublos entre los ingresos declarados en la declaración de USN de 2024 y los realmente percibidos, lo que provocó una incongruencia en la base imponible y una subdeclaración del impuesto correspondiente al régimen simplificado de 2024.
Asimismo, la autoridad fiscal señala que la base gravable bajo el USN debe incluir las comisiones que usted paga a los marketplaces y las que se formalizan mediante actos de compensación.
En base a lo anterior, en un plazo de 5 días a partir de la recepción de este requerimiento, debe corregir la declaración y presentar:
- la declaración de USN corregida para 2024.
- el libro de registro de ingresos y gastos bajo USN para 2024.
- una nota explicativa sobre la discrepancia entre la base declarada y los ingresos reales recibidos en las cuentas corrientes durante 2024 (desglosado por contraparte).
Para evitar sanciones, antes de entregar la declaración corregida, según el p. 4 del art. 81 del Código Fiscal, es necesario pagar la diferencia de impuesto y los intereses.
En busca de una salida
No sé si decir que se me vino abajo el mundo. Me di cuenta de que no podía entregar a la hacienda nada de lo que me pedían porque no tenía un registro propio, ni un contador que me guiara. Había confiado todos mis impuestos a la contabilidad online de T‑Бизнес y ahora me sentía como una nave sin timón. No sabía cuánto tenía que pagar de más, cómo calcularlo, ni qué hacer al respecto. Me sentí totalmente desanimada, como si una nube negra se hubiera posado sobre mi negocio.
Desde ese punto no tenía muchas opciones; la principal era encontrar un contador que pusiera mis impuestos en orden. Ya había visto que, además de la contabilidad online de T‑Бизнес, el servicio permite contratar a un contador personal. Así lo hice, con la esperanza de que alguien con experiencia pudiera rescatarme de ese embrollo.
Mis gastos en el contador, o cuánto costó resolver el problema
Con el corazón revuelto y la voz temblando de frustración, le expuse mi problema al especialista de T‑Банка. Me explicaron todo con detalle y descubrí que no era la única; muchos vendedores en Rusia se han topado con la misma situación. En todo el país la hacienda está rastreando a gente como yo, buscando el máximo posible y sin piedad.
Al final, mi contable personal, junto a su equipo, pasó un par de semanas revisando a fondo mis finanzas y armó una nueva declaración. Me dijeron que, si la agencia tributaria llegara a bloquear mi cuenta, el contable se encarga de solucionarlo todo, de principio a fin, sin que yo tenga que volver a preocuparme por los trámites.
Sin embargo, el proceso resultó ser muy costoso. Como dice el refrán, el tacaño paga dos veces, y yo pagué la cuenta completa. Cada factura llegó como un recordatorio de que la tranquilidad tenía un precio.
Adjunto capturas de pantalla de todos los pagos que hice por los servicios contables ese mes.
También detallo aquí todos los gastos del mes:
15990 руб. - 23 июля - servicios contables36000 руб. - 6 августа - restauración de la contabilidad6990 руб. - 23 августа \n\n\n\n\n\n\n\n \n\n\n\n\n\n\n\n \n\n\n\n\n\n\n\nEn total, solo en ese mes gasté 51990 rublos en el contable!
Y ni siquiera estoy contando lo que tuve que pagar después en multas e intereses a la agencia tributaria, que rondan los 30 000 rublos, redondeando.
Sí, entiendo que la situación era de urgencia; necesitaba rehacer todo el año en tiempo récord, o corría el riesgo de que me bloquearan la cuenta. Por suerte, eso no pasó. La agencia aceptó todas las nuevas declaraciones y cálculos, y la cuenta funciona sin problemas. El contable también genera los recibos y me mantiene al tanto de cada movimiento. Pero todavía no tengo la misma fluidez que tenía con la contabilidad online. A veces los pagos aparecen de repente, algo que antes no sucedía y que me hace sentir un poco insegura.
Me quedó claro que los emprendedores deberían despedirse para siempre de la simplificada y la contabilidad online si no dominan el tema. Es indispensable contratar a un contable que conozca los entresijos del fisco. Ahora pago puntualmente 6990 rublos cada mes por el servicio contable y seguiré haciéndolo hasta cerrar mi empresa. Mientras tanto, mi cabeza está tranquila porque sé que el equipo de contabilidad hará los cálculos y los trámites. En el contrato incluso hay una cláusula que garantiza el resultado y, si por culpa del contable surgen gastos, el banco me los reembolsa. No sé si realmente se cumpla, pero al menos la promesa está escrita.
Claro, podría haber buscado a un contable “de la calle”, tal vez habría sido más barato, pero no hay garantía de que mañana desaparezca o de que haga los cálculos correctamente. En fin, el estrés que viví fue enorme, pero también me enseñó lecciones que no olvidaré.
Una breve conclusión de lo ocurrido
Antes que nada, quiero advertir a todos los emprendedores y vendedores (como yo) que tomen en cuenta mi experiencia y eviten cometer los mismos errores, sin confiar en que “algo se solucionará”. Especialmente a los vendedores de Ozon: calcular el 6 % de los ingresos en la cuenta es incorrecto. Si lo haces y todavía no te han cuestionado, es solo una falla del fisco; tarde o temprano, les tocará a ti.
Por eso, para evitar los problemas que me pasaron, recomiendo buscar desde el principio un contador que lleve tu contabilidad; puede ser un conocido o un profesional de otra firma, pero tiene que estar presente y activo. No confíes en que después podrás resolver todo fácil y rápido; ahora entiendo que hubiera sido mejor pagarle al contador antes, lo que me habría ahorrado nervios y multas por retrasos. El tiempo de una gestión sencilla y de una inspección fiscal “a la ligera” se fue para siempre. Se avecinan nuevos cambios tributarios que harán la contabilidad aún más complicada, así que estar preparado es la mejor defensa.
Estoy totalmente satisfecha con el servicio de contabilidad online de T‑Bank. Responden al instante por chat, aclaran todas mis dudas y, si necesito hablar cara a cara, basta con una llamada y puedo preguntar todo al especialista por voz. Además, puedo recomendar el servicio de contador personal de T‑Business, ya que lo probé en carne propia y sin él no sé quién habría logrado recuperar toda la contabilidad de un año completo en solo dos semanas. El único punto negativo es el precio exorbitante, por eso le doy 4 estrellas. Sí, entiendo que ganan su dinero, pero sigue siendo un costo desmesurado e injusto para una emprendedora que ya está luchando contra el fisco.
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