Fraude de dinero en T‑Auto
add_circle Pros
- Financiación a cinco años que parece al alcance de muchos compradores.
- Posibilidad de poner un enganche bajo (10 000 rublos) y diferir el resto.
- La app del T‑Banco muestra precios y condiciones de forma clara y rápida.
- Gestor disponible por teléfono para responder las dudas iniciales.
- Aprobación del crédito bastante veloz en la fase inicial.
remove_circle Contras
- Acuerdos solo verbales, sin ningún documento escrito, lo que genera inseguridad.
- El precio del coche se disparó 300 000 rublos sin ninguna justificación previa.
- El concesionario estaba en Samara, a mucha distancia, lo que complicó la recogida.
- Atención al cliente inexistente: el gestor desapareció cuando surgieron los problemas.
- No entregaron contrato ni comprobante de la transacción.
- Riesgo de fraude evidente al no firmar nada y cambiar las condiciones en el último momento.
- La relación calidad‑precio resultó engañosa, pues el precio final no coincidía con el catálogo.
Galería






Editor's Summary
Te cuento lo que me pasó con T‑Auto, una montaña rusa de ilusiones y decepciones. Al principio todo parecía de peluche: me ofrecieron financiar el Omoda C7 a cinco años, con solo 10 000 rublos de enganche y el precio que mostraba la app del T‑Banco. Pero sin firmar nada, el gestor cambió las condiciones, el dealer estaba en Samara, lejos de mi ciudad, y de repente el precio subió 300 000 rublos. La falta de papeles y la ausencia total de atención al cliente me dejaron con los pelos de punta y sin el coche que había imaginado.
Specifications
Te cuento que a finales de septiembre hice la solicitud para comprar un coche nuevo, un Omoda C7, usando el servicio T‑Auto. Me dijeron que podía dar un enganche y financiar el resto a cinco años; según la app del T‑Banco, el precio del coche era de 2 600 000 rublos, tal cual figura en el catálogo de vehículos nuevos. Un gestor se puso en contacto, repasó todas las condiciones, aprobó el crédito y yo solté un anticipo de 10 000 rublos. Después, el mismo gestor encontró el coche que me gustaba, lo compró y lo mandó al concesionario de Samara para que lo recogiera allí. En ese momento no firmé nada con el banco; el gestor nunca me envió un documento, todo quedó en palabras, y eso ya me puso los pelos de punta. Las condiciones del enganche y la compra fueron solo verbales; por escrito se negaron a entregarme los términos. El 11 de octubre de 2025 el gestor me llamó y me dijo que el concesionario no quería entregar el coche por 2 600 000 rublos y que quería subir el precio 300 000 rublos, hasta 2 900 000 rublos, alegando que T‑Auto y el concesionario no habían firmado de inmediato los papeles que fijaran el precio. Claro que con esa subida de 300 mil rublos me dije “ni de coña”. La falta de una hoja de condiciones por escrito me dejó sin ninguna referencia para comparar la relación calidad‑precio. Cada llamada del gestor se sentía como una jugada más del juego de la atención al cliente, que en realidad solo servía para presionar. El envío al concesionario quedó en el aire cuando, de pronto, cambiaron el precio. Me quedó la sensación de que T‑Auto pesca a los clientes con ofertas de descuento, con precios mucho más bajos que los que manejan los concesionarios, y luego, con cualquier pretexto, llama y dice “alguien no firmó nada”, y pretenden no saber nada, aunque tú tienes todo el derecho de decir que no. Es otra jugada de estafa para quedarse con tu dinero. Para un banco del tamaño del T‑Banco, esto es una falta de seriedad total. Les aviso a todos los clientes del banco: pilas, son estafadores que engañan y confunden desde el primer minuto.
