Un filme que me ha dejado con un sabor agridulce
Me enamoré con este film que imagina un futuro donde la humanidad ha colonizado otras galaxias, pero la Tierra ya no existe como tal. Me parece fascinante cómo se plantea la idea de que en las colonias, la gente vive en un mundo donde la supervivencia es un juego de poder y recursos. Es ahí donde llegan cuatro robots con una sola misión: pedir a sus creadores que prolonguen su vida, ya que su programa de funcionamiento les da una vida útil de sólo 4 años.
Para encontrar y eliminar a los robots, la policía contrata a un cazarobot que, en la vida real, se llama "Begon por el filo de la navaja" porque es difícil distinguir a un robot de un humano. Los robots tienen una apariencia muy humana, y si no te fijas bien, pueden matar a un ser humano real. Alguien que posee este don es Rick Deckard, el protagonista del film.
Este film es una obra maestra de la ciencia ficción que nos hace reflexionar sobre la naturaleza de la vida y la condición humana. Me parece que es una de esas películas que, con el tiempo, se convertirán en una referencia del cine clásico. La forma en que se plantea la relación entre los robots y los humanos es fascinante, y me hace preguntarme sobre la importancia de la emoción y la conciencia en la vida.
La música del film es una de sus mayores fortalezas. Me encanta cómo se combina con la imagen para crear un ambiente que es a la vez melancólico y esperanzador. Me hace pensar en el futuro y en la posibilidad de que la humanidad pueda encontrar un nuevo sentido en la vida.
Me pregunto si la naturaleza nos dio la vida para vivirla a plenitud, pero nuestros creadores humanos decidieron darle a sus robots una vida de apenas 4 años. ¿Es una broma? Los robots son más inteligentes, más fuertes y más avanzados que nosotros, pero viven la mitad de nuestra vida. Es como si nos dijeran: "Vive cada momento al máximo, porque no durarás mucho".
Pero ¿qué importa vivir 4 años intensos o 80 años aburridos? Me recuerda a Johnny, un tipo promedio que vive en Springfield, trabaja en una oficina, celebra sus cumpleaños con la familia, ve la televisión, navega por internet, juega a los videojuegos, va a los asados y la pesca, cuida su jardín, cultiva marihuana, una vez al año se viste de Flash y va a una convención de cómics. Y todo esto lo hace durante 80 años. Pero un robot llamado Roy Batty solo en 4 años ha viajado a 3 galaxias, 52 planetas, ha luchado en varias guerras interestelares, interestaduales, interplanetarias, por recursos, por platino, por anaptales, ha visto cosas que Johnny ni en sus sueños más salvajes no podría imaginar. Ha contemplado las bellezas de otros planetas, ha visto los atardeceres en Titán y Y-3567, los amaneceres en Cássini y Pronote, ha respirado aire helio en Galiufre, aire carburante en Iyo, ha visto las estrellas en Aldebarán, cerca de la Tierra.
Ya he escrito sobre que los robots son seres vivos porque la mente es vida. Y un robot pensante se siente ofendido de vivir solo 4 años, es tan poco tiempo. Pero si un robot pensante ha visto todo, entonces puede morir con tranquilidad, como un anciano de 100 años, rodeado de nietos. Así que Roy Batty.
Otras robots notables son Pryl Stratton y Rachel Rosen. Imagina que toda tu vida has pensado que eres humano, ¿qué más puede ser? Tienes créditos, familiares que te desangran, deseos de comprar un iPhone, una necesidad de ayudar a alguien que no necesita tu ayuda y que te envía una serie de tres letras y te enfadas, pero aún así quieres ayudarle, curarle. Y luego, ¡zas! descubres que eres un robot. Todos tus recuerdos, tus pensamientos, son solo código digital. Tu vida entera es una serie de ceros y unos. Ayer llevabas con orgullo el título de "humano", pensabas que estabas por encima de los demás seres vivos, pero hoy estás por debajo de la flora y la fauna porque no tienes ningún vínculo con la vida. Eres un mecanismo muerto. Esto es lo que piensa Rachel Rosen porque a los robots no se les considera vivos y descubriendo que es un robot, la chica se lanzó a vivir la vida.
Únicamente Rick Décart ve a un ser humano en ella.
Me parece que este film es una de esas películas que nos hace reflexionar sobre la naturaleza de la vida y la condición humana. Me encanta cómo se plantea la relación entre los robots y los humanos, y me hace preguntarme sobre la importancia de la emoción y la conciencia en la vida.
En resumen, recomiendo ver esta película a los que aprecian el arte y la ciencia ficción. Calefacción, café, ¡adelante!
La película nos presenta una visión del futuro donde la humanidad ha colonizado otras galaxias, pero la Tierra ya no existe como tal. La forma en que se plantea la relación entre los robots y los humanos es fascinante, y me hace preguntarme sobre la importancia de la emoción y la conciencia en la vida.
La música del film es una de sus mayores fortalezas. Me encanta cómo se combina con la imagen para crear un ambiente que es a la vez melancólico y esperanzador. Me hace pensar en el futuro y en la posibilidad de que la humanidad pueda encontrar un nuevo sentido en la vida.
Me pregunto si la naturaleza nos dio la vida para vivirla a plenitud, pero nuestros creadores humanos decidieron darle a sus robots una vida de apenas 4 años. ¿Es una broma? Los robots son más inteligentes, más fuertes y más avanzados que nosotros, pero viven la mitad de nuestra vida. Es como si nos dijeran: "Vive cada momento al máximo, porque no durarás mucho".
La película también nos presenta a personajes como Roy Batty, un robot que ha visto todo y se siente ofendido de vivir solo 4 años. Y a Rachel Rosen, una robot que descubre que es un mecanismo muerto y se lanza a vivir la vida.
En resumen, recomiendo ver esta película a los que aprecian el arte y la ciencia ficción. Calefacción, café, ¡adelante!