Una sesión improvisada, no un concierto de verdad
add_circle Pros
- Ubicación céntrica del salón del congreso, súper fácil de pillar.
- Precio de la entrada bastante accesible, buena relación calidad‑precio.
- Cuando las velas están bien colocadas, crean una atmósfera íntima que encanta.
- El personal de atención al cliente es muy amable y siempre está dispuesto a echar una mano.
- Acceso sin complicaciones para personas con movilidad reducida.
remove_circle Contras
- La acústica del salón no sirve para música clásica; el sonido se escapa y los ecos se pierden.
- La organización parecía improvisada, como un ensayo a medio montar.
- Las velas estaban tiradas por el suelo sin bases, lo que hacía difícil ver el escenario.
- La luz era tan tenue que solo generaba sombras y no dejaba ver bien lo que pasaba.
- No había control de sonido: se oían ruidos externos y reverberaciones molestas.
- La señalización para la primera fila era confusa y los asientos quedaban ocultos.
- La duración del concierto fue mucho más corta de lo anunciado, dejando una sensación de corte brusco.
Galería


Editor's Summary
Me lancé al concierto de Orléans el 16 de septiembre de 2025 con la ilusión a tope, pero al salir sentí que había entrado a un ensayo a medio montar. La acústica del salón del congreso estaba muy lejos de lo que uno espera de una sala de música clásica; el sonido se escapaba y se perdía en ecos incómodos. La forma en que pusieron las velas y la luz tenue dejaron el escenario como una sombra sin gracia. La verdad, la noche dejó mucho que desear, aunque algunos detalles positivos lograron atenuar un poco la decepción.
Specifications
Concierto en Orléans 16.09.2025
Yo sentí que fue más una sesión improvisada que un concierto de verdad. Parecía que solo querían meter pasta rápido, sin una pizca de arte. La verdad, parece hecho para gente que no entiende nada de música y que se quedó solo por las velas. Salí con la sensación de haber estado en un ensayo a medio hacer.
Ese salón del congreso no sirve para música clásica; la acústica está muy lejos de la de una sala de conciertos y parece más bien una pista para gimnasia o karate. La verdad, el sonido se colaba por todos lados, los ecos se perdían y nada resonaba como debería.
Si van a montar su concierto con velas, deberían organizar mejor la disposición para que la gente de primera fila vea el escenario. Pongan las velas en bases de distintas alturas, no las dejen tiradas por el suelo. Con una luz tan tenue, el escenario se vuelve un juego de sombras que no ayuda en nada.
Cuando el público aplaude y no suelta a los intérpretes, lo típico es que los músicos sigan con unas cuantas piezas, no que apaguen las lámparas del atril y se larguen corriendo. Esa salida a la carrera dejó un sabor amargo; en vez de despedirse con una reverencia, los músicos se lanzaron a apagar las luces como si fuera una emergencia.
Qué decepción, de verdad. El concierto no vale lo que pagué; la relación calidad‑precio deja mucho que desear. No entiendo cómo pueden cobrar tanto por una experiencia tan mediocre.



