Dos Irinas salvan la película; sin ellas sería un desastre
add_circle Pros
- El carisma arrollador de Irina Pegova sostiene toda la película.
- La química inesperada y divertida entre las dos Irinas le da vida al film.
- Escenas cómicas perfectamente ejecutadas que sacan carcajadas de verdad.
- Dirección de arte llena de color que anima el caos de la historia.
- Banda sonora pegajosa que acompaña los momentos más locos.
- Diálogos rápidos que le ponen ritmo y rescatan las partes más lentas.
- Actuaciones del resto del reparto con improvisaciones que aportan frescura.
remove_circle Contras
- Trama incoherente con giros que no se conectan.
- Ritmo arrastrado en varios actos que puede dar sueño.
- Personajes secundarios planos, casi de cartón.
- Guion confuso que deja preguntas sin respuesta.
- Duración excesiva para una comedia ligera.
- Edición que a veces corta momentos cómicos.
- Falta de profundidad en los temas históricos que menciona.
Galería

Editor's Summary
Cuando me senté a ver "La Emperatriz Desenfrenada" sentí que había entrado a una fiesta sin control: la historia se enreda en un caos de laberintos y el ritmo se arrastra como bajo una manta. Afortunadamente, Irina Pegova y la legendaria Irina Allegrova le ponen la chispa que necesitaba, y algunas escenas brillan a pesar del desorden. El look visual es un estallido de colores y la banda sonora te empuja con energía, aunque el guion a veces parece un rompecabezas sin piezas. En fin, una película que te saca carcajadas y te frustra al mismo tiempo; la recomiendo solo si te gustan los experimentos locos.
Specifications
Me enganchó un montón de elogios que corrían por ahí sobre la nueva comedia “La Emperatriz Desenfrenada” con Irina Pegova, y, por supuesto, no pude decir que no: agarré unas palomitas y me lancé a verla.
Tres amigas se pasaron de copas y, en medio del desmadre, se lanzaron a invocar al espíritu de la emperatriz Catalina la Grande. Esa disparatada idea fue la chispa que desató la cadena de cosas que me encontré viendo esta novedad del 2025, y que, al final, resultó mucho más extraña de lo que esperaba.
Si te soy sincero, la trama me dejó con la sensación de haber quedado a medio camino, incompleta, caótica y sin sentido, un espectáculo ilógico con personajes de cartón. Cada escena era como un rompecabezas con piezas perdidas, y el ritmo tan arrastrado me obligaba a luchar contra el sueño.
Por suerte, carismática y deslumbrante Irina Pegova, junto al clásico éxito atemporal “¡Vive, Emperatriz Desenfrenada!” de Irina Allegrova, lograron meterle un poco de chispa a una mezcla de material que estaba bastante desarticulada. Su presencia en pantalla es, sin duda, lo único que le brinda algún punto de luz a la película.
Las escasas bromas de actualidad que aparecen suenan forzadas; las chicas tratan a los hombres como si fueran personajes de una novela de barrio barata, al estilo de la protagonista Valya. La escena ridícula al estilo Titanic, donde intentan recrear el famoso barco, solo provoca perplejidad y una risa incómoda.
Para mí, esta película pasable no aporta nada; me dio la sensación de haber perdido el tiempo, ya que el final resulta tan primitivo y vacío de emociones como el resto del film.
Le doy tres puntos; no me atrevo a subir más la puntuación.
