Mi experiencia en la escuela de conducción fue un desastre
check_circlePros
- El instructor que me tocó fue un señor mayor que parecía muy serio, pero no muy práctico. Era un poco aburrido, pero al menos me enseñaron a revisar el vehículo antes de salir. La escuela tiene un nombre que suena muy atractivo, pero eso es todo. Me dieron una hoja de instrucciones que parecía impresionante, pero nunca la usé. El edificio de la escuela tiene un aspecto muy viejo y desaliñado. El instructor que me tocó era el menos malo de los cinco que tuve.
- La escuela tiene un nombre que suena muy atractivo
cancelContras
- Solo un instructor de los cinco que me tocó era capaz de enseñar algo de manera decente. Me sentí como si estuviera en una clase de conducir de un sueño, donde el instructor se pasaba más tiempo hablando que enseñando. La escuela no tiene un sistema de evaluación adecuado, lo que significa que pueden tener instructores muy malos. Me pasaron 5 clases pagadas repitiendo lo mismo una y otra vez, y no me enseñaron nada. Me dieron la impresión de que estaban más interesados en hablar que en enseñar. El edificio de la escuela tiene un aspecto muy viejo y desaliñado

Editor's Summary
Fui a la escuela de conducción de Mólotov-Krylatso, que prometía seguridad y eficiencia, pero lo que encontré fue un desastre. Solo dos instructores parecían saber lo que estaban haciendo. El resto era un caos. Me sentí como si estuviera en una clase de conducir de un sueño, donde el instructor se pasaba más tiempo hablando que enseñando. Me pasaron 5 clases pagadas repitiendo lo mismo una y otra vez, y no me enseñaron nada.
Specifications
Recuerdo que mencionó que las escuelas de conducción eran lugares donde podías aprender a conducir de manera segura y eficiente. Pero en esta escuela, lo que encontré fue algo completamente diferente.
La realidad es que solo dos instructores parecían saber lo que estaban haciendo. Los demás... bueno, prefiero no hablar de ellos.
Me tocó un instructor en la escuela de Mólotov-Krylatso, un señor mayor que conducía un azul y parecía estar en su propio mundo. No me permitió tocar el acelerador, me decía constantemente que no me acercara a la torpeza y me repetía que no me cortara los dedos con la puerta. Me parece que es un poco exagerado, si no más.
Y lo peor es que, aunque me fuera de allí, no me sentiría como si hubiera aprendido algo. Me pasaron 5 clases pagadas repitiendo lo mismo una y otra vez, y no me enseñaron nada. Me dieron la impresión de que estaban más interesados en hablar que en enseñar.
Me tomé una clase extra fuera de la escuela, y eso me costó 10 veces más que lo que pagué por esas 5 clases ridículas.
El administrador del metro Aéropuerto fue un poco brusco conmigo, y después de hablar con él, no me sentí con ganas de recomendar la escuela a nadie.
En fin, la escuela necesita a instructores que sepan lo que hacen, y no estén allí para hablar sino para enseñar. Y también necesitan a administradores que sean amables y no te hagan sentir mal.



