Recuerdo con nostalgia nuestra aventura a Eysk
El verano pasado fuimos en un viaje emocionante desde Moscú hasta Smolensk. Fue una de esas experiencias que te dejan con un sabor agridulce y te hacen sentir que estás volviendo a casa.
El viaje en tren fue emocionante, especialmente cuando llegamos al apeadero de Starominskaya Timashovsk. La estación es un poco antigua, pero estaba muy limpia y tranquila. Me sorprendió ver que el edificio es de mi época, con las características arquitectónicas de los años setenta que tanto me gustan.
Tomamos un taxi hasta la estación desde un hotel cercano. La ruta es hermosa, con campos de solanas y flores que te dejan sin aliento. Pasamos por lugares donde la naturaleza es la auténtica protagonista, y me hicieron sentir vivo.
La estación de tren es un poco antigua, pero estaba muy limpia y tranquila. La arquitectura del edificio me recordó a los años setenta, con detalles que me gustan mucho. La fachada tiene una forma que me hace pensar en una época en la que la vida era más simple.
Lo peor fue el baño. Está viejo, con agujeros en el suelo y sin separaciones. No hay donde lavar las manos, lo que es inaceptable en la actualidad. Me pareció que era un poco cruel, ver que algo tan básico como un baño pudiera ser tan inútil.
A lado de la estación hay un puesto de venta de kvass, un refresco tradicional ruso. Es más barato que en Eysk, y el vendedor tiene botellas para que los pasajeros las compren en el tren. También venden nueces de castilla frescas y deliciosas.
Las plataformas son muy bajas, lo que es peligroso, especialmente con niños. Los trenes pasan con mucha frecuencia, tanto los de pasajeros como los de mercancías. Es difícil encontrar un lugar seguro para esperar, lo que puede ser muy estresante.
El sistema de anuncios de los trenes es muy bajo, y es difícil saber cuál es el nuestro. El día que llegamos, nuestro tren se detuvo en la plataforma 2, junto con otro llamado Laskovka. El anuncio fue un susurro, y justo antes de que llegara el tren, no sabíamos si subir o bajar. Fue un momento de incertidumbre, y nos hizo reflexionar sobre la importancia de la planificación.
En la plataforma, encontramos una perrita sin una pata y un gatito con sus cachorros. Las había dejado allí un trabajador de la estación, con una botella de agua y comida para ellos. Fue un momento muy emotivo, y nos hizo reflexionar sobre la importancia de la compasión y la solidaridad. Me pareció que era un recordatorio de que, en medio de la rutina diaria, siempre hay alguien que necesita un poco de amor.
No hay tiendas ni restaurantes cerca, lo que es un poco decepcionante. El baño es viejo y no es cómodo. Es el siglo XXI, y esto es inaceptable en términos de calidad y servicio. Me pareció que era un poco cruel, ver que algo tan básico como un baño pudiera ser tan inútil.
En resumen, mi experiencia en la estación de tren de Starominskaya Timashovsk fue un viaje a la memoria. Fue una experiencia única, emocionante y llena de recuerdos. Aunque hay algunos problemas, como el baño y la falta de comodidades, la estación es un lugar único que vale la pena visitar. Si estás planeando viajar a Eysk, te recomiendo que consideres la estación de tren de Starominskaya Timashovsk como una de las paradas obligatorias de tu viaje.
No puedo olvidar la experiencia con la perrita sin una pata y el gatito con sus cachorros. Fue un momento muy emotivo, y me hizo reflexionar sobre la importancia de la compasión y la solidaridad. Me hizo ver que, en medio de la rutina diaria, siempre hay alguien que necesita un poco de amor.
Espero que puedas disfrutar de la misma experiencia en el futuro. La estación de tren de Starominskaya Timashovsk es un lugar que te hará sentir vivo y conectado con la naturaleza. No te pierdas la oportunidad de visitarla y experimentar la emoción de un viaje a la memoria.