¡Con la nueva encargada, Da Pino se ha convertido en mi sitio favorito! Pero aún hay cosas que pulir...
add_circle Pros
- Servicio ultra rápido: siempre me atienden al instante
- Pizza con masa fina, crujiente y sabores muy equilibrados
- Amplia variedad de pizzas que no se encuentran en otros sitios
- Tés autorales, deliciosos y saludables, una verdadera sorpresa
- Música de fondo relajada que crea un ambiente ideal para conversar
- Atención cercana y amable de la nueva encargada
- Excelente relación calidad‑precio en la mayoría de los platos
- Ambiente cálido y acogedor que invita a quedarse más tiempo
remove_circle Contras
- El aire acondicionado sopla con demasiada intensidad, incómodo en verano
- No se pueden pedir opciones del menú infantil, limita a familias con niños
- El menú fuera de la pizza empieza a sentirse repetitivo y poco creativo
- Algunos platos tienen precios algo elevados respecto a la calidad
- En horas pico el espacio se vuelve reducido y se pierde comodidad
- Los postres tardan más en llegar que la pizza, lo que rompe la fluidez
- Falta de conexión a internet estable para quienes necesitan trabajar
- La música de fondo, aunque agradable, a veces se vuelve un poco alta
Galería

Editor's Summary
Llevo años yendo a Da Pino en Textilshchik para reuniones de trabajo y la llegada de la nueva encargada ha revolucionado todo. Ahora el local se siente cálido, la música de fondo es tranqui y los tés autorales son una delicia que me tiene enganchada. El servicio es rapidísimo y la pizza siempre llega caliente, con esa masa fina que se deshace en la boca. La relación calidad‑precio sigue siendo excelente, aunque el menú fuera de la pizza empieza a resultar algo monótono y el aire acondicionado sopla con demasiada fuerza. En fin, un sitio que vale la pena visitar, pero que aún tiene pequeños detalles por pulir.
Specifications
Yo llevo años yendo a Da Pino en Textilshchik, porque cuando tengo reuniones de trabajo allí me resulta súper cómodo para cerrar tratos con los clientes. Con el anterior encargado, un hombre, la cosa dejaba mucho que desear: se mostraba grosero y no parecía valorar a los comensales. El ambiente era frío, nada acogedor, y como yo no elegía el café, tenía que aguantar. Todo dio un giro cuando llegó la nueva encargada, una chica muy amable y cercana. De repente el sitio se volvió cálido, ponen música tranqui y agradable, nada de ese ruido estridente que había antes (¡espero que no vuelva!). Además, ahora sirven unos tés autorales, deliciosos y saludables, que me tienen fascinada. El servicio es rapidísimo, siempre me atienden al instante y la pizza llega caliente y sabrosa. La música de fondo crea un ambiente relajado, ideal para charlar. En cuanto al precio, la relación calidad‑precio me parece excelente. El menú ya me resultaba monótono después de tantos años; me apetecería más variedad, la verdad es que se ha vuelto un poco repetitivo. Pero la pizza… ¡es perfecta! Con masa fina, una variedad enorme que no había visto en ningún otro sitio. Para mí es la pizza ideal. Lo único que me decepciona es el aire acondicionado: lo ponen a máxima potencia y siempre hay una corriente de aire que nos hace sentir incómodos, al punto de que terminamos resfriándonos. Otro detalle que me parece absurdo es que a los adultos no les permiten pedir platos del menú infantil, aunque son más caros. Recuerdo que uno de mis clientes, recién salido del hospital y con indicaciones de comer solo al vapor, quería unas croquetas de pollo del menú de niños, pero le dijeron que no porque era “menú infantil”. ¡Qué falta de flexibilidad! Sería genial que se pudiera pedir el mismo plato desde la carta de adultos. La atención al cliente ahora es proactiva: siempre te preguntan si necesitas algo más y te ofrecen una segunda ronda de café sin que lo pidas. El proceso de pago es ágil, aceptan tarjetas y la cuenta llega al instante, lo que facilita seguir con la reunión sin interrupciones. Incluso he notado que el personal se preocupa por mantener el acabado de las mesas impecable, lo que le da al local una sensación de pulcritud que antes faltaba. En cuanto al envío de pedidos a domicilio, la rapidez es sorprendente; en menos de treinta minutos tienes la pizza en la puerta, y la calidad no se pierde. En definitiva, la experiencia ha mejorado muchísimo gracias a la nueva encargada, aunque todavía hay pequeños detalles que arreglar.



